CLIMATEWIRE | Los bosques de todo el mundo están perdiendo su capacidad de recuperación y son más vulnerables a las perturbaciones a medida que el planeta se calienta. Esto es especialmente cierto para los ecosistemas de las zonas tropicales, templadas y secas del mundo, según un nuevo estudio.

Cuando un bosque pierde resiliencia, significa que va perdiendo gradualmente su capacidad de recuperarse tras los incendios, las sequías, la tala y otros fenómenos perturbadores, señala el estudio, publicado el 13 de julio en Nature. Pasado cierto punto, algunos bosques pueden acercarse a una especie de punto de inflexión, un umbral que los lanza a un rápido declive.

Y más allá de eso, algunos estudios sugieren que un bosque puede no ser capaz de recuperarse del todo. En su lugar, puede transformarse en otro ecosistema, como una pradera o una sabana.

El concepto de puntos de inflexión de los bosques se ha convertido en un tema candente en la ciencia del clima en los últimos años. La inmensa selva amazónica es uno de los mayores motivos de preocupación.

Grandes extensiones del Amazonas ya sufren los efectos de la deforestación a largo plazo. Ahora, muchos científicos advierten que el cambio climático está empeorando las cosas. La disminución de las lluvias, el aumento de la sequía y los devastadores incendios forestales están haciendo mella en la emblemática selva tropical.

Algunos estudios de modelización han sugerido que el calentamiento continuado del planeta, unido a la deforestación y a otras perturbaciones humanas, acabará empujando al Amazonas más allá de un punto de no retorno. Más allá de este umbral, el ecosistema podría entrar en una espiral imparable de declive, transformándose finalmente de una exuberante selva tropical en una sabana de hierba.

Hay un gran debate sobre dónde puede estar exactamente ese punto de inflexión. Un importante informe reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que resume los mejores y más actualizados datos científicos sobre el clima de todo el mundo, afirma que un punto de inflexión en la Amazonia podría ser posible antes de que acabe el siglo. Pero también señala que todavía hay mucha incertidumbre sobre la probabilidad de que eso ocurra.

Poco después de la publicación del informe del IPCC, un estudio publicado en la revista Nature Climate Change advirtió que el Amazonas ha estado perdiendo resiliencia durante al menos un par de décadas (Climatewire8 de marzo). Esto significa que ya se está acercando a su supuesto punto de inflexión, aunque los autores del estudio afirman que una acción inmediata para proteger la selva tropical y frenar el cambio climático podría salvarla.

Ahora, los científicos dirigen su mirada al resto del mundo. El estudio de esta semana analiza los bosques de todo el planeta, desde los trópicos cálidos hasta los bosques boreales del norte de Canadá y Rusia.

Dirigido por Giovanni Forzieri, de la Universidad de Florencia (Italia), el equipo de investigación utilizó técnicas de aprendizaje automático para analizar 20 años de datos sobre la vegetación mundial, desde 2000 hasta 2020. Utilizaron datos satelitales sobre la productividad de los ecosistemas -un indicador de la salud de los árboles- para evaluar la velocidad y la facilidad con que los bosques son capaces de recuperarse de las perturbaciones.

Descubrieron que la capacidad de recuperación de muchos bosques boreales del norte está aumentando. El calentamiento y el aumento de las tasas de dióxido de carbono pueden estar compensando otros efectos negativos del cambio climático en estas regiones, sugieren los investigadores, al menos por ahora.

Aun así, algunos bosques boreales están experimentando pérdidas de resiliencia localizadas, incluyendo partes del centro de Rusia y el oeste de Canadá.

En otros lugares, el panorama es desolador. Los bosques de las regiones tropicales, templadas y áridas del mundo están experimentando un descenso significativo de su capacidad de recuperación.

Los bosques intactos, es decir, los que no han sido gestionados ni explotados por el hombre, suelen tener niveles de resiliencia más elevados al principio. Sin embargo, tanto los bosques intactos como los gestionados están perdiendo su resiliencia con el tiempo a un ritmo similar.

Esto sugiere a los científicos que los descensos no están relacionados con las técnicas de gestión humana. Probablemente se deba al cambio climático.

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