La Tierra ha sufrido al menos cinco extinciones globales desde que aparecieron los primeros signos de vida y está al borde de otra en los océanos.

Si el cambio climático no disminuye, la vida marina de todo el mundo podría sufrir una mortandad masiva, como no se ha visto en cientos de millones de años.

Esta es la terrible advertencia de un nuevo estudio publicado ayer en la revista Science por los investigadores de Princeton Justin Penn y Curtis Deutsch.

Un escenario climático futuro extremo -suponiendo un calentamiento de hasta 5 grados Celsius para finales de siglo- desencadenaría una extinción masiva en los próximos 300 años.

El acontecimiento podría rivalizar con la «Gran Mortandad» que se produjo al final del Período Pérmico hace 250 millones de años, en el que se cree que desapareció alrededor del 90% de la vida oceánica.

En el peor de los casos, la temperatura de los océanos aumentaría, lo que provocaría una disminución del oxígeno disuelto. Algunos animales marinos intentarían emigrar hacia los polos en busca de mejores condiciones. Algunos podrían lograrlo, pero en las zonas más cálidas, como los trópicos, muchas especies morirían.

Más cerca de los polos, muchas formas de vida se quedarían sin lugares a los que ir. Estos organismos desaparecerían por completo de la Tierra.

Pero estos resultados podrían evitarse, subrayan los científicos. Si el mundo actúa rápidamente ante el cambio climático y mantiene el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, podría reducir los riesgos de extinción en más de un 70%.

Con estas medidas, combinadas con otros esfuerzos para proteger la vida marina, como frenar la contaminación y ejercer prácticas de pesca sostenibles, el mundo podría esperar evitar otra extinción marina masiva.

Los investigadores, Penn y Deutsch, utilizaron un tipo especial de modelo que les permitió simular el comportamiento de las especies marinas en respuesta al cambio ambiental.

Anteriormente utilizaron el mismo modelo para simular con exactitud la Gran Mortandad del Pérmico que se produjo hace millones de años.

La mayoría de las especies marinas sólo pueden tolerar una determinada envoltura de condiciones ambientales. Necesitan una determinada cantidad de oxígeno en el agua y un rango específico de temperaturas para sobrevivir. Fuera de este marco, empiezan a morir.

Cuando el hábitat favorable de un organismo empieza a desaparecer, su número empieza a disminuir. Cuando la población se reduce más allá de un determinado umbral, a menudo no hay vuelta atrás.

El modelo tiene en cuenta todos estos factores al calcular los riesgos de extinción.

Los investigadores evaluaron dos escenarios hipotéticos de calentamiento futuro, uno leve y otro severo. El escenario severo supone un nivel de calentamiento que la mayoría de los científicos ya no consideran probable de aquí a finales de siglo.

Aun así, los escenarios ilustran que los riesgos de extinción aumentan de forma constante con las temperaturas del océano.

También demuestran que mantener esas temperaturas bajo control puede reducir drásticamente el riesgo de extinciones tanto locales como globales.

En un comentario sobre el nuevo estudio, publicado también ayer en Science, las investigadoras Malin Pinsky y Alexa Fredston destacan «la elección clave a la que se enfrenta la sociedad».

«El cambio climático está, en efecto, alejando a las especies de los confines de la Tierra», escribieron.

El futuro se sitúa entre el mejor y el peor de los escenarios presentados en el estudio y depende de las decisiones que tome la sociedad en los próximos años.

Cuánto se acerque el mundo al mejor escenario, señalan, «sigue siendo una de las cuestiones más apremiantes para el futuro de la vida en los océanos».

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