asteroide

Crédito: Pixabay/CC0 Dominio Público

Cuando el asteroide 2019 OK apareció repentinamente arrastrándose hacia la Tierra el 25 de julio de 2019, Luisa Fernanda Zambrano-Marín y el equipo del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico entraron en acción.

Tras recibir una alerta, los científicos del radar se centraron en el asteroide, que venía del punto ciego de la Tierra: la oposición solar. Zambrano-Marin y el equipo tenían 30 minutos para obtener todas las lecturas de radar que pudieran. Viajaba tan rápido que ese era todo el tiempo que lo tendrían en la mira de Arecibo. La UCF gestiona el Observatorio de Arecibo para la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos en virtud de un acuerdo de cooperación.

El asteroide fue noticia porque parecía salir de la nada y viajaba a gran velocidad.

Los hallazgos de Zambrano-Marin se publicaron en la revista Planetary Science Journal el 10 de junio, justo unas semanas antes de que el mundo celebre el Día del Asteroide, que se celebra el 30 de junio y promueve la concienciación global para ayudar a educar al público sobre estas amenazas potenciales.

«Fue un verdadero desafío», dice Zambrano-Marin, científico planetario de la UCF. «Nadie lo vio hasta que prácticamente pasaba por delante, así que cuando recibimos la alerta, tuvimos muy poco tiempo para actuar. Aun así, pudimos captar mucha información valiosa».

Resultó que el asteroide tenía entre 0,04 y 0,08 millas de diámetro y se movía rápidamente. Rotaba entre 3 y 5 minutos. Eso significa que forma parte de sólo el 4,2% de los asteroides de rotación rápida conocidos. Se trata de un grupo cada vez mayor que, según los investigadores, necesita más atención.

Los datos indican que el asteroide es probablemente de tipo C, que se compone de arcilla y rocas de silicato, o de tipo S, que se compone de silicato y níquel-hierro. Los asteroides de tipo C son los más comunes y algunos de los más antiguos de nuestro sistema solar. Los de tipo S son los segundos más comunes.

Zambrano-Marin está ahora inspeccionando los datos recogidos a través de la base de datos del Radar Planetario de Arecibo para continuar su investigación. Aunque el telescopio del observatorio se derrumbó en 2020, el equipo del Radar Planetario puede aprovechar el banco de datos existente que abarca cuatro décadas. Las operaciones científicas continúan en las áreas de ciencias espaciales y atmosféricas, y el personal está renovando las antenas de 12 metros para continuar con la investigación astronómica.

«Podemos utilizar los nuevos datos de otros observatorios y compararlos con las observaciones que hemos realizado aquí durante los últimos 40 años», afirma Zambrano-Marin. «Los datos del radar no sólo ayudan a confirmar la información de las observaciones ópticas, sino que pueden ayudarnos a identificar las características físicas y dinámicas, que a su vez podrían darnos ideas sobre las técnicas de desviación adecuadas si fueran necesarias para proteger el planeta».

Hay casi 30.000 asteroides conocidos según el Center for Near Earth Studies y, aunque pocos suponen una amenaza inmediata, existe la posibilidad de que uno de tamaño considerable choque con la Tierra y cause daños catastróficos. Por eso la NASA mantiene una estrecha vigilancia y un sistema para detectar y caracterizar los objetos una vez que se encuentran. La NASA y otras agencias espaciales nacionales han estado lanzando misiones para explorar los asteroides cercanos a la Tierra con el fin de comprender mejor de qué están hechos y cómo se mueven en previsión de tener que desviar uno hacia la Tierra en el futuro.

La misión OSIRIS REx, en la que participa el profesor de física de la UCF Pegasus, Humberto Campins, se dirige de vuelta a la Tierra con una muestra del asteroide Bennu, que ha dado a los científicos algunas sorpresas. Bennu fue observado por primera vez en Arecibo en 1999. Una nueva misión -la misión Double Asteroid Redirection Test (DART)- pretende demostrar la capacidad de redirigir un asteroide utilizando la energía cinética de un proyectil. La nave espacial se lanzó en noviembre de 2021 y se espera que alcance su objetivo, el asteroide Dimorphos, el 26 de septiembre de 2022.

Zambrano-Marin y el resto del equipo de Arecibo están trabajando para proporcionar a la comunidad científica más información sobre los muchos tipos de asteroides del sistema solar para ayudar a elaborar planes de contingencia.


El mayor asteroide que se acercará a la Tierra en 2022 pasará por delante de nuestro planeta esta semana


Más información:
Luisa Fernanda Zambrano-Marin et al, Radar and Optical Characterization of Near-Earth Asteroid 2019 OK, The Planetary Science Journal (2022). DOI: 10.3847/PSJ/ac63cd

Proporcionado por
Universidad de Florida Central

Cita:
Los científicos del observatorio de Arecibo ayudan a desvelar el misterio de un asteroide sorpresa (2022, 23 de junio)
recuperado el 23 de junio de 2022
de https://phys.org/news/2022-06-arecibo-observatory-scientists-unravel-asteroid.html

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