Presentar a los problemáticos protagonistas de una película como los hijos de un asesino en serie de la vida real (El Carnicero de Mons, cuya identidad sigue siendo un misterio) es atrevido. Por supuesto, como aficionados al terror, apreciamos la audacia, y el guionista y director Karim Ouelhaj merece ciertamente cierto reconocimiento. Su película más reciente, Megalomaniac, es una historia de trauma con un gran peso que está bellamente compuesta y enriquecida con una estilización empapada de sangre.

La película sigue a Martha (Eline Schumacher), nacida de la furia sangrienta de una víctima del Carnicero. La vemos de adulta, mansa e inestable, trabajando como limpiadora en una fábrica donde es agredida por sus compañeros con regularidad. Su hermano, Félix (Benjamín Ramón, Yummy) es un espectro estoico que se parece a su padre de la forma más violenta.

Los complejos y desencantados personajes de Megalómana bendicen (o maldicen) la película con su oscuro legado. Es inmediatamente convincente. Cuando conocemos a Félix por primera vez, es un duro y -francamente- aterrador recordatorio de lo rápido que se puede coger a alguien con la guardia baja y meterlo en el maletero de un coche. Su eficacia es aleccionadora.

Schumacher, en el papel de Martha, se las arregla para dominar la atención del espectador y, al mismo tiempo, permanecer socialmente retraído. Su interpretación es increíble, pasando de un estado mental a otro con una precisión errática. Es impresionante; se mete de lleno en el personaje y sientes un extraño equilibrio de emociones por ella.

Las escenas de trauma de Martha son devastadoras y desesperantes. Son inquietantes, desgarradoras y casi insoportables. Sus escenas de soledad se ven interrumpidas por extrañas conversaciones, en las que se habla a sí misma en tono áspero. Pero aún así se nos recuerda que no es tan delicada. Aunque su estado mental es frágil, se tambalea en la línea entre víctima y villana.

Megalómana se centra en esta difusa distinción, y en el eco del trauma que arrastra a través de las generaciones. De una herencia horrorosa, Félix y Marta llevan la antorcha. Empujados por el peso del patriarcado -y en la línea de clásicos de la Nueva Extremidad Francesa como Calvaire (que también procede de Bélgica) – Megalómano desafía a su público a soportar la brutalidad de la naturaleza humana.

Es una gran carga para soportar, pero Megalómano está tan bien montada y es tan competente que uno no se siente perdido en la desesperación. La película da con la ilusión del maniqueísmo (la lucha cósmica entre el bien y el mal), mostrando que no es tan simple como eso. Aunque la desesperación está siempre presente, hay casi un consuelo en su oscuridad.

Ejecutada con una impresionante composición visual, una poderosa partitura pulsante y un diseño de producción para morirse, Megalomaniac es una creación impresionante. No es algo que se olvide pronto.


Megalómana forma parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Fantasía de 2022. Puedes ver el teaser y el póster a continuación.

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