El misterio del Planeta Nueve podría estar causado por un agujero negro, y las «señales de aniquilación» de la materia oscura podrían ayudar a encontrarlo.

Los efectos de un hipotético «Planeta Nueve» que los astrónomos llevan buscando desde 2016, ¿podrían estar causados en realidad por un agujero negro que acecha en el borde del sistema solar?

Esa es la pregunta que dos científicos han planteado en un nuevo artículo publicado en el sitio web de preimpresión en línea arXiv.

Hace cinco años se publicó un estudio que indicaba la presencia de un gran mundo hipotético a decenas de millones de kilómetros del Sol, que se ha llegado a conocer como «Planeta Nueve» o «Planeta X».

Los científicos que predijeron la existencia del planeta lo hicieron basándose en las extrañas y muy elípticas órbitas de unos 30 de los llamados objetos transnetpunianos (TNO).

Los TNO son cualquier objeto del Sistema Solar más allá de la órbita de Neptuno, incluidos los que componen el Cinturón de Kuiper, un vasto disco de pequeños cuerpos que orbitan alrededor del Sol.

La composición del Sistema Solar tal y como la conocemos no puede explicar las órbitas altamente elípticas. Aquí es donde entra la hipótesis del Planeta Nueve, que describe un mundo unas diez veces más masivo que la Tierra, que ejerce una influencia sobre este puñado de TNOs, explicando así su peculiar agrupación de órbitas.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por encontrarlo, el Planeta Nueve nunca ha sido observado directamente. Y aunque algunos estudios de seguimiento han reforzado los argumentos a favor de su existencia, algunas investigaciones -como el último artículo- han propuesto explicaciones alternativas para las extrañas órbitas.

En el último artículo, escrito por Jakub Scholtz, de la Universidad de Durham (Reino Unido), y James Unwin, de la Universidad de Illinois en Chicago y de la Universidad de California en Berkeley, los científicos sugieren que si aceptamos la hipótesis del Planeta Nueve como explicación de las anomalías gravitacionales de los TNO, esto implicaría que nuestros modelos de formación de planetas tendrían que ser actualizados.

A continuación, sugieren la «posibilidad más emocionante» de que las extrañas órbitas de los TNO sean el resultado de un agujero negro primordial -formado al principio del universo- que ha sido capturado por la influencia gravitatoria del sistema solar.

Si este agujero negro primordial existe realmente, Scholtz y Unwin proponen que estaría rodeado por un halo de materia oscura -una misteriosa sustancia hipotética, aún no identificada por los científicos, que constituye el 27 por ciento de la masa del universo-.

Este halo podría extenderse cientos de miles de kilómetros desde el centro del agujero negro y podría emitir radiación de rayos gamma en forma de «señales de aniquilación», que se forman como resultado de las interacciones entre la materia oscura y la antimateria. Los investigadores podrían buscar estas señales para confirmar la hipótesis del agujero negro.

El artículo de arXiv aún no se ha publicado en una revista científica revisada por pares, por lo que los resultados deben considerarse preliminares.

Planet Nine
Concepto artístico de un hipotético planeta que orbita lejos del sol.

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