La hipótesis del zoo: ¿Nos observan los extraterrestres como animales en un zoo? ¿Somos una granja humana?

La ciencia ficción ha poblado nuestra galaxia con innumerables civilizaciones extraterrestres y conflictos interplanetarios.

En el mundo real, sin embargo, todavía no hemos encontrado ni siquiera la forma más básica de vida extraterrestre, y mucho menos una tecnológicamente avanzada.

¿A qué se debe esto?

Una posibilidad es que los planetas habitables son raros y que la vida inteligente en sí misma es una anomalía.

En otras palabras, podríamos estar realmente solos.

También es concebible que otras civilizaciones técnicamente avanzadas estén simplemente demasiado lejos como para que cualquiera de ellas sepa de la otra.

Pero, ¿y si la vida extraterrestre está muy extendida por el vecindario galáctico y nosotros hemos sido excluidos intencionadamente de la fiesta del barrio?

He aquí la hipótesis del zoo.

¿Qué es la hipótesis del zoo?

La idea esencial ha sido objeto de la cosmología científica y de la ciencia ficción durante décadas, pero a menudo se atribuye al radioastrónomo del MIT John Ball el haber expuesto la hipótesis en 1973. En esencia, la hipótesis del zoo sirve como posible solución a la paradoja de Fermi.

La paradoja de Fermi, llamada así por el físico Enrico Fermi, se refiere a la contradicción entre la alta probabilidad de que exista vida inteligente en todo el sistema (según algunas interpretaciones de la ecuación de Drake, que se utiliza para estimar el número de civilizaciones comunicantes en nuestra galaxia) y la falta de pruebas de esa vida inteligente.

Los extraterrestres podrían estar ahí, sugiere la hipótesis, y podrían estar escondiéndose intencionadamente de nosotros.

Como su nombre indica, una forma de imaginar tal escenario es que la Tierra podría estar apartada como una especie de zoológico o reserva natural.

Tal vez los alienígenas prefieran observar la vida en un sistema cerrado, o podrían tener razones éticas para no interferir en nuestro progreso tecnológico y cultural, algo parecido a la Primera Directiva de la serie de televisión «Star Trek».

Una interpretación potencialmente más siniestra puede encontrarse en la hipótesis del laboratorio de Ball: Los extraterrestres no se comunican con el ser humano porque somos un experimento para ellos.

Como los astrofísicos William I.

Newman y Carl Sagan explicaron en 1978, es imposible, en última instancia, predecir los objetivos y creencias de una hipotética civilización avanzada.

En otras palabras, si ponemos todas las ideas sobre la mesa en relación con la posibilidad de vida extraterrestre avanzada, entonces la hipótesis del zoo tiene un lugar en la pereza cosmológica. Pero, como señala el físico de partículas y coautor de «Preguntas frecuentes sobre el universo», Daniel Whiteson, tenemos que tener cuidado de evitar el antropocentrismo, la tendencia a asumir que los seres humanos son el centro de las preocupaciones cósmicas.

«Creo que eso es bastante improbable», nos dice Whiteson.

«No me gusta que [la hipótesis del zoo] nos sitúe en el centro de las cosas.

Y también parece inverosímil porque requiere una vasta conspiración galáctica.

¿Cuándo fue la última vez que alguien colaboró para mantener un secreto?

El mejor argumento en contra de que haya extraterrestres secretos visitando la Tierra es simplemente que los gobiernos no son capaces de mantener el secreto de esa manera, especialmente durante décadas.»

Podrías estar tentado de argumentar que, bueno, aquí estamos hablando de gobiernos alienígenas y no de gobiernos humanos.

Pero nuestra contemplación de la posible vida alienígena se basa en gran medida en el único modelo existente que tenemos: nosotros.

Si no podemos mantener vastas conspiraciones, ¿qué posibilidades tienen los extraterrestres?

«Creo que es muy improbable que los extraterrestres sean de alguna manera capaces de eso, aunque tal vez lo sean», admite Whiteson.

«Me gusta que [la hipótesis del zoo] intente responder a esta pregunta de forma caprichosa y creativa.

Es divertido para contar una historia, pero pone un montón de motivaciones humanas en la mente de estos alienígenas desconocidos.»

Pero, como indicaron Karl Newman y Sagan, la idea no es del todo imposible de poder demostrar.

Si algún día pudiéramos detectar comunicaciones alienígenas, la hipótesis del zoo sería falsable.

El grupo sin ánimo de lucro Messaging Extraterrestrial Intelligence (METI) aboga por la creación y transmisión de mensajes interestelares que podrían, en teoría, hacer saber a cualquier guardián del zoo cósmico de ahí fuera que nos gustaría ver más allá de nuestro recinto.

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