Las muestras traídas de las misiones Apolo contienen pruebas de que la Luna se formó después de que un planeta del tamaño de Marte chocara con la Tierra hace unos 4.500 millones de años.

Gracias a un nuevo método de investigación, los científicos alemanes lograron descubrir pequeñas diferencias químicas entre las rocas de la Tierra y de la Luna.

Pero los expertos calculan que se necesitan más análisis para demostrar que el material procedente de otro objeto, además de la Tierra, desempeñó un papel en la formación de la Luna.

Según los científicos, la Luna se formó a partir de una nube de escombros en el espacio, que apareció después de que Theia -un planeta del tamaño de Marte- colisionara con nuestro planeta.

La composición química de los planetas no es completamente idéntica y los investigadores creían que las muestras de la Luna podían contener huellas químicas específicas del cuerpo cósmico que impactó con la Tierra. Hasta ahora, se carecía de tales pruebas.

Científicos de la Universidad de Colonia trabajan en un método que garantiza la separación de los isótopos de oxígeno de los restos de otros gases.

Las diferencias son excepcionalmente pequeñas, pero existen no obstante.

Revelan que la Luna está compuesta en un 50% por la Tierra y en un 50% por algún otro objeto cósmico. Los científicos han estudiado las muestras traídas por el Apolo 11, el Apolo 12 y el Apolo 16 de 1969 y 1972.

También son los primeros expertos que han encontrado diferencias en los isótopos de oxígeno.

Los demás expertos trabajan con el titanio, el silicio, el cromo y el tungsteno, pero hasta ahora no han observado diferencias significativas entre las muestras de la Tierra y de la Luna.

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